viernes, 27 de febrero de 2009

BARUCH TENEMBAUM

BARUCH TENEMBAUM (nacido en 1933)
"Es un acuerdo que se basa en el respeto, el conocimiento y la comprensión de nuestro derecho a ser diferentes del otro."
Baruch Tenembaum nació en Santa Fe, Argentina, un lugar que recibió a los inmigrantes judíos que escapaban de la violencia de los pogromos rusos hacia fines del siglo XIX. Hijo de gauchos judíos, ingresó a la academia para enseñar hebreo, idish, literatura idish, las escrituras hebreas y filosofía. También se convirtió en un hombre de negocios, al establecer la Oficina de Turismo Israelí en Buenos Aires.

Una de las obsesiones centrales de Tenembaum ha sido la relación entre judíos y cristianos, especialmente aquella entre los judíos y la Iglesia Católica. Utilizó su posición de agente de viajes para organizar un viaje a Tierra Santa para un grupo de sacerdotes. Además de ese viaje, trabajó con sus amigos del clero católico y otros hombres de negocios para establecer la Casa Argentina en Jerusalén, institución que hospedó a católicos y judíos, brindándoles así la oportunidad de reunirse, convivir y aprender uno del otro. Tiempo después decidió dejar a un lado su trabajo con los sacerdotes y abocarse a los preparativos para invitar al papa a visitar Israel.

Durante una visita al Vaticano en 1965, Tenembaum personalmente invitó al papa Paulo VI a visitar Jerusalén, éste fue el primer viaje de un papa a tierra santa.


Fue Tenembaum quien promovió la idea de establecer monumentos interreligiosos. Su primer proyecto importante fue la realización de un fresco en la principal iglesia de Nazareth a manos de Raúl Soldi, quien terminó su trabajo en 1968 y hasta el día de hoy su obra ha sido vista por más de 10 millones de personas. También organizó la producción de un mural en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, en memoria de las víctimas del Holocausto. En abril de 1997, el mural que contiene textos religiosos judíos fue inaugurado por el Cardenal de la Argentina, Antonio Quarracino, Lech Walesa, polaco, galardonado con el Premio Nobel de la Paz y el propio Tenembaum. Una réplica del mural fue instalada en la iglesia Vatenrunser en Berlín.

La labor interreligiosa de Tenembaum terminó arriesgando su vida. Un grupo terrorista asociado con la dictadura militar argentina lo secuestró en 1976. Lo acusaban de "infectar a la Iglesia Católica con el virus del judaísmo" y de "esparcir ideas de coexistencia para destruir los principios cristianos". Cuando su esposa Perla se ofreció voluntariamente como rehén, también fue secuestrada. Finalmente, ambos fueron liberados debido en gran parte a la mediación y los esfuerzos legales realizados por un sacerdote católico: el Padre Horacio Moreno.

Después del secuestro, Tenembaum se fue de la Argentina hacia los Estados Unidos. Comenzó a buscar gentiles que habían ayudado a judíos durante el Holocausto. Con la ayuda del congresista Tom Lantos, un sobreviviente del Holocausto, creó la Fundación Internacional Raoul Wallenberg para divulgar la vida y la obra de Raoul Wallenberg.


Wallenberg era un diplomático sueco que fue enviado a Hungría para cumplir su misión. Allí salvó a alrededor de 100.000 judíos de ser deportados a los campos de la muerte. Fue tomado prisionero por el ejército ruso hacia fines de la guerra y nunca más se supo nada de él. Tenembaum estableció la Fundación Wallenberg para luchar contra la intolerancia, el racismo y la violencia y para estimular el coraje de defender a los débiles contra cualquier agresión y/o violencia. Más de 60 jefes de estado y 30 laureados con el premio Nobel son miembros activos de la Fundación Wallenberg. Una de las historias resaltadas por la fundación es la de Irena Sendler, quien también forma parte de nuestro libro "Interfaith Heroes 2".

Tenembaum ha continuado su labor con el diálogo interreligioso y la reconciliación. Considera que el miedo es el combustible que enciende la violencia religiosa. El conocer al otro le permite a la gente dejar salir sus miedos y Tenembaum cree que "este principio tan simple como básico es la base fundamental del diálogo interconfesional."

Su perspectiva sobre las relaciones y el diálogo entre las religiones no fue el encontrar el mínimo común denominador entre las diferentes creencias o simplemente tolerar a la gente que es diferente, sino que "el acuerdo no se trata de fe o de creencias teológicas. Cada uno de nosotros continuará con su fe y su fuente de inspiración. El acuerdo se basa en el respeto, el conocimiento y la comprensión de nuestro derecho a ser diferentes el uno del otro."

FUENTE: FUNDACION RAOUL WALLENBERG (http://http://www.raoulwallenberg.net/)

jueves, 26 de febrero de 2009

No se olviden de San Martín

Ayer asistimos a un grotesco espectáculo originado por la falta de madurez política; a lo que me refiero es a la no presencia del Regimiento de Granaderos en un acto donde se recoraba el natalicio del Padre de la Patria Argentina, del Libertador de América; se obvió a semejante prócer y héroe para denostar a un funcionario en particular.
¿Alguien se puso a pensar que el homenaje era a San Martín y no a un Vicepresidente? Lamentablemente no es la primera vez que el P.E.N. deshonra a Don José Francisco, también lo hizo en su momento el primer Presidente, al que honramos con la "calle más larga del mundo", negándole totalmente ayuda en su campaña libertadora y persiguiéndolo; lamentablemente cuando éramos chicos se nos mentía que San Martín volvió al país y no quiso desembarcar "porque el país estaba desunido", la realidad era que podía ser juzgado y fusilado.
Es muy interesante ver este link y ver las cartas de San Martín, no hay que olvidarse que si hoy gozamos de un país con libertades, sin discriminación es por la ideología libertadora de San Martín y Bolívar entre otros.

http://www.lagazeta.com.ar/sanmartinyrivadavia.htm

Citas esenciales

...porque la Tierra está llena de violencia, haz para ti un arca de madera de árbol resinoso.
Génesis 6: 13,14

lunes, 23 de febrero de 2009

La cuestión es el fanatismo - Julio María Sanguinetti

Lejos de una solución en Medio Oriente
La cuestión es el fanatismo
Julio María Sanguinetti
Para LA NACION

La historia es larga. Hace 60 años, en 1948, las Naciones Unidas, aun bajo el impacto de la Segunda Guerra Mundial y del horror del Holocausto, vivieron el milagro de que los Estados Unidos y la Unión Soviética coincidieran en resolver la cuestión judía por medio de la creación de un Estado en el viejo hogar territorial de sus ancestros.

En la misma resolución se configuraba un Estado árabe, para reunir a los habitantes de ese origen en la vieja Palestina. Se terminaba, de esa manera, el mandato británico sobre la región y nacían dos Estados independientes. Jerusalén, la mítica ciudad, quedaba dividida en dos partes.

Desgraciadamente, los Estados árabes no aceptaron la existencia de Israel, y desde el primer día comenzaron la guerra.

El naciente Estado judío, por entonces débil en lo militar y pobre económicamente, sobrevivió con la conducción profética de Ben Gurión y a partir de allí, ladrillo tras ladrillo, construyó un país próspero y también la única democracia de la región. Se trata de una sociedad pluralista en la que conviven, en el Parlamento, judíos agnósticos, judíos ortodoxos, árabes, drusos...

Desgraciadamente, Israel no ha tenido, desde aquellos lejanos días, ni siquiera una noche de sosiego. Seis guerras convencionales y dos "guerras santas" (intifadas) marcan una situación bélica apenas interrumpida por intervalos de tregua y renovadas aspiraciones de paz.

El tiempo no ha pasado en vano para Israel, pero tampoco para otros países árabes, como Egipto, Jordania y Arabia Saudita, otrora enemigos y hoy países vecinos con los que, de manera oficial o tácitamente, se ha pactado la paz.

Desgraciadamente, en el resto, en los últimos años ha predominado una ola de fundamentalismo religioso que es oficial en Irán, aceptada en Siria y diseminada por todo el mundo musulmán, con una siembra de odio contra Occidente y sus valores de la que los atentados del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York, y el 11 de marzo de 2004, Madrid, son expresión más que elocuente.

Como es obvio, ese fundamentalismo, que emplea el terrorismo como método, con un total desprecio de la vida humana, la de los propios y las de los ajenos, mantiene la desaparición de Israel en la condición de objetivo de honor. Y allí permanece el núcleo del conflicto.

Mientras en los templos y las escuelas se cultive el odio al pueblo judío, no habrá paz verdadera. Hace ya muchos años, cuando aún no teníamos a los ayatolás gobernando Estados nacionales, Golda Meir dijo que sólo tendrían paz con los árabes cuando ellos quisieran a sus hijos más que lo que odian a los judíos.

Todo lo demás es una consecuencia de esta situación. En estos mismos días, en los que alentamos, por lo menos, una tregua duradera, ¿cómo se puede instalar un diálogo cuando una de las partes sostiene la desaparición de la otra?

A partir de allí, en cada caso, siempre podremos discutir quién tuvo mayor responsabilidad, quién inició las hostilidades en cada ocasión, quién es más intransigente.

La cuestión es que al que pacta del lado musulmán se le opone, invariablemente, una contestación más radical, engendrada en las escuelas de fanatismo. Pensemos en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), organización terrorista conducida por Yasser Arafat, que terminó, muchos años más tarde, como fuerza apaciguadora y perdió su peso político. ¿Qué le pasó últimamente al movimiento Al Fatah? Intentó acordar la paz con los israelíes y les salieron al cruce Hezbollah y Hamas.

En eso estamos y seguiremos. Esta afirmación podría parecer desalentadora y paralizante, y hasta podría ser desmentida por avances como los alcanzados en algunas naciones árabes como las mencionadas. El tema es que sus gobiernos no son fundamentalistas y viven en zozobra constante con esas quintas columnas internas que, constantemente, intentan desestabilizarlos.

En el otro extremo, Irán preconiza urbi et orbi la desaparición de Israel y provee de armas a los extremistas que pululan en todo el mundo árabe y que están formados en la idea de que la propia muerte es la gloria de Alá y que Occidente, en su conjunto, representa los disvalores que se deben erradicar de la faz de la Tierra.

Naturalmente, no hay que desechar ningún camino hacia la paz. Hay que insistir e insistir. Pero sin perder nunca de vista la raíz del problema.

No falta sustento al razonamiento de que una invasión como la israelí a Gaza, circunstancialmente, estimula los radicalismos. Es la perversa lógica en la que nos introduce el fanatismo, que obliga a Israel a hacer lo que no quiere.

Hace cuatro años, Israel devolvió ese territorio a cambio de una tregua que esperaba que fuera duradera. ¿Cuál otra podría ser la lógica? Esa es la verdadera cuestión. Se ha visto ya que el diálogo es inviable o muy frágil. La vía más serena sería continuar esperando, con el riesgo obvio de que el movimiento terrorista continúe en su acción de disparar misiles y logre instalar los de largo alcance, provistos por Irán.

Si sucediera esto, se impondría en la región algo todavía mucho más penoso: una guerra generalizada, con más muertos y más sangre.

Siempre es terrible ver los resultados de una acción militar, y allí están los grabados de Goya para inmortalizar el dolor. Pero está fuera de la realidad quien no admite que son los fanáticos los que producen el sacrificio de la población civil, incluidos los niños, porque esa es su estrategia.

Se vio claramente en el Líbano y se advirtió también ahora en Gaza. Es más: el Estado de Israel montó un sistema inédito para advertir del objetivo de un ataque y dar tiempo para que salieran las posibles víctimas. Lejos de tener respuesta, los fundamentalistas convocan a más gente para llevarla a la muerte. Eso también se ha visto en televisión y sacude cualquier sensibilidad.

Somos de los que creemos en un Estado palestino independiente, con la misma convicción con que afirmamos el derecho de Israel a preservar la seguridad de sus ciudadanos. Y también valoramos sobremanera el esfuerzo de países como Egipto. Me consta personalmente la visión del presidente Mubarak al respecto. Pero mientras haya gobiernos como el actual en Irán y escuelas para mantener el odio, cualquier esfuerzo será pasajero. Israel podrá acertar o errar; conquistar o devolver tierras. Se ha demostrado que da lo mismo para los extremistas. A ellos no les alcanza siquiera el nacimiento de un Estado palestino, como pudo ser verdad hace 60 años. Lo que los mueve es el rencor a Israel desde una visión retrógrada, autoritaria, esclavizadora de la mujer, fanática en todas las dimensiones de su irracionalidad. Nuestro deber de occidentales y demócratas será siempre defender la libertad y procurar la paz, sabiendo que la verdadera estabilidad no saldrá de los convenios, sino de las aulas, los textos y los sermones. Sólo el día que realmente se predique el amor y se rescate del Corán el espíritu que permitió la convivencia en la Toledo medieval, sólo ese día, los convenios y tratados, las treguas y los armisticios podrán ser algo más que letra y pasajeros alivios. Bien lo sabe Occidente, al que tanto le costó salir de la Inquisición y de las cazas de brujas.

El autor fue dos veces presidente de la República Oriental del Uruguay.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Entrevista al director de L'Osservatore Romano

Columna de Elisabetta Piqué publicada el 11.2.2009 en La Nación, bajo el título "El Papa no es enemigo del pueblo judío"

ROMA.- Giovanni Maria Vian, director del diario L´ Osservatore Romano desde octubre de 2007, admite que la tormenta por el levantamiento de la excomunión al obispo ultraconservador Richard Williamson, negador del Holocausto, le ha hecho un gran daño a toda la Iglesia Católica. Pero está convencido de que, como sucedió con la crisis de Ratisbona -cuando el Papa, en un discurso académico, relacionó el islam con la violencia-, el "huracán Williamson", a la larga, también tendrá un efecto positivo.

"Yo creo que este episodio obligará a los tradicionalistas a enfrentarse con el problema del antisemitismo. Este Papa no es enemigo de los judíos. Al contrario: es el que más pasos ha dado para acercarse a ellos", dice Vian en una entrevista con LA NACION.

De 56 años, periodista, profesor de filología de literatura cristiana antigua en la prestigiosa Universidad La Sapienza, de Roma, y miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, desde que asumió la dirección del llamado "diario del Papa", Vian revolucionó L´ Osservatore Romano . Con una nueva diagramación, fotos en color, la incorporación de la primera mujer en su Redacción y la inclusión de firmas judías y musulmanas, modernizó tanto la forma como el contenido de uno de los diarios más famosos y citados del mundo, que es también uno de los más finitos (tiene sólo entre 8 y 12 páginas).

"El Papa quiere hacer de su diario, que tiene una función de documentación y difusión de sus enseñanzas, un sitio de discusión, de debate, sobre todo cultural, con apertura también a los no católicos", explicó Vian.

-¿Qué pasó con el caso Williamson?

-Hubo un malentendido, porque la intención del Papa era continuar en la línea del Concilio Vaticano II. El Papa ha preferido la medicina de la misericordia para los obispos excomulgados en 1988, en un intento extremo de cerrar el cisma. Como escribí en un editorial, se trató de un gesto de Benedicto XVI que le hubiera gustado a Juan XXIII y a sus sucesores. ¿Y qué mejor ocasión que hacerlo que a los 50 años del anuncio del Concilio?

-Hubo críticas al entorno del Papa, a la Curia, a algún mecanismo de la maquinaria vaticana, que no ha funcionado...

-Yo puedo hablar por el Osservatore Romano , donde todo ha funcionado a la perfección. Nosotros enseguida, el sábado 24 mismo, día en que se hizo público el decreto que levantó la excomunión, dimos el enfoque que acabo de describir, con la añadidura final de que las declaraciones y actitudes antisemitas inaceptables, de personas que el Osservatore Romano nunca había nombrado, no podrían oscurecer la intención del Papa.

-¿El Osservatore Romano nunca ha mencionado a Williamson?

-No, no he querido publicar el nombre de este señor.

-¿Por qué?

-Porque no considero que sea relevante. Representa a una minoría que tiene pensamientos y actitudes muy lamentables. Yo creo que el caso Williamson ha sido una ocasión para dar nueva fuerza a la oposición al Papa y a su gobierno. Ahora todo el mundo está diciendo que aquí no se gobierna.

-¿Se imaginó semejante tormenta?

-Quizá no de estas proporciones. Además, por las noticias que tengo, es una tormenta muy importante, sobre todo, en Alemania...

-Dicen que con todo este escándalo el Papa irá, seguramente, a Israel, en mayo.

-No puedo comentar un viaje que no está oficialmente confirmado. Pero lo que sí puedo decir es que este papa no es enemigo del judaísmo, sino que es el papa que más está dando paso al acercamiento con los judíos. ¡Pero hay alguien que quiere parar esto! No sé dónde, pero hay. Es como el viaje a Israel: hay gente que no lo quiere, porque va a ser un viaje de paz, y este viaje de paz va a fastidiar, está fastidiando...

-Pero lo de Williamson les hizo mucho daño a la Iglesia y al Papa...

-Indudablemente, a toda la Iglesia Católica. Pero hay una frase del Evangelio que dice que hace falta que estallen los escándalos. Y con esto quiero decir que el caso puede ser positivo.

-¿Como algunos creen que, en cierto sentido, lo fue lo de Ratisbona?

-Exactamente. Ayer tuve un encuentro con todos los cardenales franceses de la Curia y se habló de Ratisbona, y yo creo que este episodio obligará a los tradicionalistas a enfrentarse con el problema del antisemitismo, no solamente al negacionismo, que es una enormidad, algo impensable, porque es negar la verdad histórica. Nuestra columnista judía, Anna Foa, está en contra de que se ponga en la cárcel a los negacionistas, y yo comparto su opinión. Pero en el diario ella ha escrito rotundamente que es una falsedad movida por el antisemitismo, y yo también comparto esa opinión.

-¿Qué cree que sucederá con Williamson? Finalmente, ¿se retractará?

-No lo sé, no tengo idea. Son grupos reducidos, con tendencias sectarias. Otro detalle: Williamson también niega el 11 de Septiembre: considera que han sido los norteamericanos. Y es una opinión que está mucho más difundida de lo que se piensa. Anna Foa escribió que el negacionismo va unido muchas veces a actitudes antinorteamericanas y antiisraelíes.

-¿Qué piensa de la crisis de Ratisbona? ¿Fue un error del Papa relacionar el islam con la violencia?

-El de Ratisbona era un discurso nada fácil. Yo creo que estaba más dirigido a Occidente que al mundo islámico. Lo que ocurrió es que las agencias de prensa enfatizaron mucho, porque las noticias hay que venderlas y, cuanto más contundentes son, más se venden.

-Pero el error quizá fue que ni el Papa ni sus colaboradores fueron capaces de prever el revuelo que esa frase iba a desencadenar?

-Yo creo que hubo manipulación, lo que obligó a aclarar la postura de la Santa Sede, pero no a cambiar nada. El Papa no se retractó en ningún momento de sus palabras, porque en su discurso en lo que insistía era en algo evidente: que hay que rechazar el uso violento de cualquier religión. Y eso ha suscitado un debate muy positivo en el mundo islámico. El problema del discurso de Ratisbona es que ha sido utilizado. Pero los frutos son buenos, excelentes, impensados. Las relaciones entre la Santa Sede y el mundo musulmán no sólo no se han interrumpido, sino que se han incrementado. En el Osservatore Romano , por ejemplo, han escrito por primera vez musulmanes.

-Los expertos dicen que hubo un cambio importante con Benedicto XVI respecto de Juan Pablo II, y es que ya no se habla de diálogo interreligioso, sino intercultural.

-Sí. Es un cambio importante. Benedicto XVI quiere llegar a una confrontación real, seria. Discutir de teología, hasta cierto punto, se puede, pero llegados a un límite, no se avanza. El monoteísmo islámico, por ejemplo, es incompatible con el monoteísmo cristiano. Pero sí se puede profundizar el diálogo y llevarlo adelante si se habla de lo que esto significa para la convivencia: derechos humanos, la mujer, libertad religiosa? Plantearlo así significa que se quiere ir más adelante. El diálogo cultural es más importante, más urgente y más susceptible de desarrollos positivos que el diálogo teológico y religioso. Es un paso adelante, no un paso atrás. Otra cosa es el diálogo ecuménico y la relación con el judaísmo, porque sin el judaísmo el cristianismo sería incomprensible. La relación con el judaísmo es imprescindible para los cristianos. Y, en ese sentido, el teólogo Ratzinger, primero, y ahora Benedicto XVI, han dado pasos inimaginables.

-Como periodista, ¿cómo valora la imagen mediática de Benedicto XVI?

-Siempre se ha promovido en los medios de comunicación una imagen de Ratzinger como hombre conservador, especialmente desde que, a fines de 1981, fue llamado por Juan Pablo II a Roma desde Alemania, donde era arzobispo de Munich, para dirigir el Santo Oficio. A Ratzinger se le ha aplicado la etiqueta de gran inquisidor, y cuando esa etiqueta comienza a despegarse hay quien se encarga de añadirle más cola. Y no se rinde justicia a Ratzinger presentándolo de esta manera.

-¿Qué piensa de lo que ha sucedido con Eluana, un caso que dividió mucho a los italianos?

-He escrito un editorial sobre esto, diciendo que ha sido una muerte terrible. Hice la comparación con la muerte de Terry Schiavo. Ha dividido mucho al país, como pasó en Estados Unidos. Pero ahora es el momento de la oración, para los que son religiosos, y de la reflexión, para todos. Dado que el problema de la muerte y de la vida nos concierne a todos, sería fundamental que todos volvieran a la calma y al equilibrio, intentando encontrar soluciones compartidas.

-Hay quienes acusan al Vaticano de una excesiva injerencia en el asunto?

-No, esto lo niego rotundamente. La Santa Sede y la Iglesia italiana, que no son la misma cosa, tienen sus puntos de vista, que son contrarios, evidentemente, a la eutanasia. Este es un caso que se acerca mucho a la eutanasia, y lo hemos escrito el domingo, pero no quiere decir que si hay políticos que comparten estos puntos de vista estén condicionados por el Vaticano. Esto de acusar al Vaticano de injerencia es una instrumentación política...

GIOVANNI MARIA VIAN
Director del Osservatore Romano

Edad: 56 años

Tradición: Vian es laico, como todos los directores del diario vaticano, desde 1861. El periódico nunca fue dirigido por curas.

Instrucciones: cuando fue nombrado, el 29 de septiembre de 2007, recibió una carta del Papa y de su secretario de Estado, Tarcisio Bertone, con la línea que debía seguir.

Dibujitos: es un fanático de Tintín , la famosa historieta del belga Hergé. En su oficina, tiene pósteres, tarjetas y muñecos del personaje.


Letrán y el feriado del Vaticano

Los Pactos de Letrán fueron firmados el 11 de febrero de 1929.
Proporcionaron el reconocimiento mutuo entre el (por aquel entonces)
Reino de Italia y la Santa Sede. Fueron negociados entre el Cardenal y
Secretario de Estado Pietro Gasparri en nombre de la Santa Sede y
Benito Mussolini, en nombre del rey Víctor Manuel III.

Existen tres pactos diferentes:

Un pacto que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y
que crea el Estado de la Ciudad del Vaticano.
Un concordato que define las relaciones civiles y religiosas entre el
gobierno y la iglesia en Italia, que se resume en el lema "Iglesia
libre en Estado libre".
Una convención financiera que proporciona a la Santa Sede una
compensación por sus pérdidas en 1870.

A través del concordato, el Papa acordó enviar a los candidatos para
el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los
obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia antes de tomar el
cargo y prohibir al clero tomar parte en la política.
Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcio a
las reglas de la Iglesia Católica Romana y declarar a los miembros del
clero exentos de tomar parte en el servicio militar obligatorio.
Estos pactos garantizaron a la Iglesia Católica Romana el estatus de
iglesia oficial del estado de Italia, así como un poder sustancial en
el sistema educativo italiano.

Por eso, el día de hoy no es laborable en el Vaticano.

martes, 10 de febrero de 2009

Más detalles sobre la vida de León Klenicki

Jorge Rouillon aporta datos sobre la vida de León.
Columna publicada el 2 de febrero de 2009 en La Nación.

En momentos en que algunas situaciones podrían tensar relaciones o provocar equívocos entre miembros de las comunidades judía y católica, en un contexto internacional complicado, el fallecimiento del rabino argentino León Klenicki trae al primer plano el valor del diálogo respetuoso y fraterno entre hebreos y cristianos, del cual fue un consecuente promotor a lo largo de su vida.

Sobre la relación interreligiosa católica-judía, Klenicki pensaba que "estamos en un momento de la historia que necesita el testimonio conjunto de Dios en un mundo donde el mal parece ser una realidad normal". Hace sólo dos meses, un texto suyo y del teólogo católico Eugene Fischer, De la noche a la esperanza, reflexiones litúrgicas sobre el Holocausto, se leyó en la Catedral de Buenos Aires a los 70 años de la trágica Noche de los Cristales Rotos, que desató la persecución de los judíos en la Alemania nazi, en la que él marcaba el "totalitarismo pagano".

Cada año se realiza en la B´nai B´rith de la Argentina una celebración de la Pascua judía, preparada por Klenicki con afán didáctico para ser entendida por los cristianos, que se editó en 1984 con una presentación del obispo Antonio Quarracino, que presidía el Consejo Episcopal Latinoamericano. Klenicki compartió, en distintos actos, mesas con Quarracino o con el entonces obispo de Morón, Justo Laguna, en las que comentaba sonriendo que, cuando viniera el Mesías que esperan tanto judíos como cristianos, podríamos preguntarle si se trataba de su primera o de su segunda venida.

Nacido en Buenos Aires, tras estudiar en la UBA, se ordenó rabino en Cincinatti, en cuya Universidad se licenció en filosofía con una tesis que ya marcaba en él una honda vocación: Un análisis del lenguaje místico de San Juan de la Cruz.

En 1968 expuso en Bogotá en el primer encuentro latinoamericano de judíos y católicos. En 1969 fue en Buenos Aires líder espiritual de la Congregación Emanuel, sinagoga pionera del judaísmo reformista en América latina. Y desde 1973 actuó en relaciones interconfesionales en la Liga Antidifamación, en Nueva York. Dio cursos en un seminario católico, en la Seton Hall University, en la Universidad Austral.

Klenicki trató y apreció a Juan Pablo II. En 1987 introdujo una edición de sus mensajes sobre el judaísmo entre 1979 y 1987, con el título de "De la desconfianza histórica al reconocimiento mutuo". Poco después de asumir Benedicto XVI, Klenicki estuvo con él. "Lo conocía de antes y me reconoció con una sonrisa", transmitió el rabino, quien puso énfasis en la visión teológica más que en la historia o la política. La buena relación no le impedía ser firme cuando no acordaba con algún planteo. Hablaba siempre de teshuvá, como arrepentimiento y reparación, y de metanoia , como un volverse todos hacia Dios.