martes, 11 de agosto de 2015
miércoles, 5 de agosto de 2015
martes, 4 de agosto de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
29 de julio: la importancia de llamarse Marta
El miércoles 29 de julio, celebramos la festividad de santa Marta.
Marta fue hermana de Lázaro y María de Betania.
Aparece en los evangelios de Lucas y Juan.
Al menos en tres ocasiones, Jesús se estuvo en Betania en la casa de esta familia. El pasaje mas conocido es el de la resurrección de Lázaro. En la imagen, ambas hermanas junto a Jesus, retratados por Johannes Vermeer, pintor neerlandés del s.XVII.
La Palabra de Vida de junio de 2015, nos muestra la inquietud de Marta y su celo apostólico por estar en todos los detalles.
Fabio Ciardi nos lo recuerda con aquel texto, “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas son necesarias, o más bien, una sola es necesaria” (Lc, 10, 41-42).
La Iglesia católica y la ortodoxa, reconocen a Marta como santa. Es patrona del hogar, de cocineras, amas de casa, sirvientas, hoteleros, casas de huéspedes, lavanderas, de las hermanas de la caridad, del hogar. Todas son asociadas con su papel en las historias de la Biblia, donde se la muestra como una mujer servicial, atenta y acogedora.
Por eso, la Domus Santa Marta (Casa de Santa Marta del Vaticano), fue una casa para asistir a enfermos, construida en el siglo XVIII para atender a los enfermos de la epidemia de cólera romana de 1881.
En tiempos del Holocausto, Pio XII, cobijó allí a prófugos judíos y representantes diplomáticos que rompieron relaciones diplomáticas con Italia.
En 1996, Juan Pablo II, consituyó a la Domus, como casa de descanso de los cardenales participantes en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, donde se modificó la forma de proceder frente a un cónclave.
Por tal motivo, la casa de Santa Marta, fue una de las dos sedes esenciales del cónclave junto a la Capilla Sixtina.
Ni que hablar, cuando en 2013, el papa Francisco, optó por fijar su residencia permanente en la residencia de Santa Marta.
El pasado domingo 12 de julio del cte.año, en la inolvidable misa de Ñú Guazú, en las afueras de Asunción, Francisco invitó a los cristianos a distinguirse por su acogida, por su hospitalidad.
Han pasado 20 siglos, y la inquieta Marta, sigue dando que hablar. La cuestión doméstica, tantas veces olvidada, o con escasa prensa, sigue siendo esencial.
Feliz onomástico a las Martas, y también a todas las amas de casa hospitalarias, las sirvientas, las cocineras, los hoteleros, y a todos los seres que nos reciben como en casa.
Hogar, dulce hogar.
Aparece en los evangelios de Lucas y Juan.
Al menos en tres ocasiones, Jesús se estuvo en Betania en la casa de esta familia. El pasaje mas conocido es el de la resurrección de Lázaro. En la imagen, ambas hermanas junto a Jesus, retratados por Johannes Vermeer, pintor neerlandés del s.XVII.
La Palabra de Vida de junio de 2015, nos muestra la inquietud de Marta y su celo apostólico por estar en todos los detalles.
Fabio Ciardi nos lo recuerda con aquel texto, “Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas son necesarias, o más bien, una sola es necesaria” (Lc, 10, 41-42).
La Iglesia católica y la ortodoxa, reconocen a Marta como santa. Es patrona del hogar, de cocineras, amas de casa, sirvientas, hoteleros, casas de huéspedes, lavanderas, de las hermanas de la caridad, del hogar. Todas son asociadas con su papel en las historias de la Biblia, donde se la muestra como una mujer servicial, atenta y acogedora.
Por eso, la Domus Santa Marta (Casa de Santa Marta del Vaticano), fue una casa para asistir a enfermos, construida en el siglo XVIII para atender a los enfermos de la epidemia de cólera romana de 1881.
En tiempos del Holocausto, Pio XII, cobijó allí a prófugos judíos y representantes diplomáticos que rompieron relaciones diplomáticas con Italia.
En 1996, Juan Pablo II, consituyó a la Domus, como casa de descanso de los cardenales participantes en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, donde se modificó la forma de proceder frente a un cónclave.
Por tal motivo, la casa de Santa Marta, fue una de las dos sedes esenciales del cónclave junto a la Capilla Sixtina.
Ni que hablar, cuando en 2013, el papa Francisco, optó por fijar su residencia permanente en la residencia de Santa Marta.
El pasado domingo 12 de julio del cte.año, en la inolvidable misa de Ñú Guazú, en las afueras de Asunción, Francisco invitó a los cristianos a distinguirse por su acogida, por su hospitalidad.
Han pasado 20 siglos, y la inquieta Marta, sigue dando que hablar. La cuestión doméstica, tantas veces olvidada, o con escasa prensa, sigue siendo esencial.
Feliz onomástico a las Martas, y también a todas las amas de casa hospitalarias, las sirvientas, las cocineras, los hoteleros, y a todos los seres que nos reciben como en casa.
Hogar, dulce hogar.
lunes, 13 de julio de 2015
Conferencia de prensa del Papa Francisco del 12 de julio de 2015
Nota de alto vuelo.
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De nuevo estoy de vuelta
Así tarareó la conocida zamba, el porteño Papa Francisco, luego de su periplo de 9 días, donde visitó las naciones de Ecuador, Bolivia y Paraguay en su segundo viaje a Latinoamérica, y noveno viaje apostólico de su pontificado.
El avión papal llegó al aeropuerto de Fiumicino, este lunes 13 de julio, cuando los relojes marcaban las 13:30 hora local. Antes de ir a la residencia de Santa Marta, y fiel a sus tradiciones, pasó por la Basílica de Santa María la Mayor en la ciudad eterna, para agradecerle por su viaje.
Recordamos que antes de partir, suele visitar aquella basílica para rezarle a la Virgen María y encomendarse a ella, tal como hiciera desde el primer día de su papado.
El viaje de regreso empleó casi 13 horas, para 10.370 kilómetros.
Aún a bordo del avión, siguió trabajando, hablando con los periodistas, o remitiendo telegramas a los países que sobrevoló. A saber: Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Marruecos y España.
Al presidente del Paraguay, le agradeció el afecto recibido, y rezará para que puedan progresar en fraternidad y armonía.
A Bolivia, le aseguró su oración para que tengan una armoniosa convivencia y una paz estable.
Auguró un futuro tranquilo y feliz para los hijos del Brasil.
Muchos ecos, en este viaje con un cariño desbordante, donde Francisco tuvo palabras claras para las mujeres paraguayas, verdaderas artífices de esa nación que supo ser devastada, fruto de una Triple Cruel Alianza. Visitó enfermos, presos y villas miserias. Habló con autoridades, pero conectó (¡y cómo!) con personas de todas las edades.
Damos fe que las ciudades que pisó, no serán las mismas, porque Francisco, en cada acto, por mas multitudinario que sea, pareciera dirigirse a cada uno de los asistentes.
No es algo verificable desde la razón, pero si desde la emoción.
Más aún, cuando su primer paso, ya de regreso en su ciudad (actual), su primera preocupación, sea ir a agradecer. Nosotros agradecemos por contar entre nos con este Hombre-Puente que espabila multitudes, y es capaz de hablar con firmeza con los jefes de estado y emocionarse y abrazar como un padre a los jóvenes.
¡Como no rezar por el!
El avión papal llegó al aeropuerto de Fiumicino, este lunes 13 de julio, cuando los relojes marcaban las 13:30 hora local. Antes de ir a la residencia de Santa Marta, y fiel a sus tradiciones, pasó por la Basílica de Santa María la Mayor en la ciudad eterna, para agradecerle por su viaje.
Recordamos que antes de partir, suele visitar aquella basílica para rezarle a la Virgen María y encomendarse a ella, tal como hiciera desde el primer día de su papado.
El viaje de regreso empleó casi 13 horas, para 10.370 kilómetros.
Aún a bordo del avión, siguió trabajando, hablando con los periodistas, o remitiendo telegramas a los países que sobrevoló. A saber: Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Marruecos y España.
Al presidente del Paraguay, le agradeció el afecto recibido, y rezará para que puedan progresar en fraternidad y armonía.
A Bolivia, le aseguró su oración para que tengan una armoniosa convivencia y una paz estable.
Auguró un futuro tranquilo y feliz para los hijos del Brasil.
Muchos ecos, en este viaje con un cariño desbordante, donde Francisco tuvo palabras claras para las mujeres paraguayas, verdaderas artífices de esa nación que supo ser devastada, fruto de una Triple Cruel Alianza. Visitó enfermos, presos y villas miserias. Habló con autoridades, pero conectó (¡y cómo!) con personas de todas las edades.
Damos fe que las ciudades que pisó, no serán las mismas, porque Francisco, en cada acto, por mas multitudinario que sea, pareciera dirigirse a cada uno de los asistentes.
No es algo verificable desde la razón, pero si desde la emoción.
Más aún, cuando su primer paso, ya de regreso en su ciudad (actual), su primera preocupación, sea ir a agradecer. Nosotros agradecemos por contar entre nos con este Hombre-Puente que espabila multitudes, y es capaz de hablar con firmeza con los jefes de estado y emocionarse y abrazar como un padre a los jóvenes.
¡Como no rezar por el!
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