En su encuentro del pasado martes 7 de julio, el Obispo de Roma, se dirigió a la comunidad educativa a través de un discurso bergogliano que dio en Quito, en la Universidad Católica de Ecuador.
Arrancó pintando el panorama educativo, con algunos nubarrones, y compartió interrogantes tendientes a lograr que la inminente tormenta sea una garúa.
Un arranque poético – tanguero.
Pero este curita, sabe decir las cosas, hacerlas entrar de un modo que interesa e interpela al lector.
Uno queda de a pie, mientras se da cuenta, que lejos de realizar una descripción teórica, arranca con cuestiones sencillas y medulares que nos atañen a todos.
Se refirió a un Jesús plástico en su modo de enseñar, de compartir. Porque lo hacía con simples parábolas, sin doctorear.
Francisco, nos hace ver la ecología del Génesis, porque allí se habla de cultivar y cuidar la tierra, que es un don. Cuidar la tierra, y al hermano.
Luego se pregunta junto a los educadores:
¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy? ¿Un espíritu que sea capaz de buscar nuevas respuestas a los múltiples desafíos que la sociedad hoy plantea a la humanidad?
¿Son capaces de estimularlos a no desentenderse de la realidad que los circunda, no desentenderse de lo que pasa alrededor?
¿Son capaces de estimularlos a eso?
¿Cómo generamos y acompañamos el debate constructor, que nace del diálogo en pos de un mundo más humano?
El diálogo, esa palabra puente, esa palabra que crea puentes.
miércoles, 8 de julio de 2015
domingo, 5 de julio de 2015
Pedro Opeka, un religioso práctico
Compartimos bellísima entrevista de Jordi Batallé al padre Pedro Opeka, vicentino que vive en Madagascar y se hizo uno junto a la población malgache. Un capo, candidato al Nobel de la Paz.
Pedro, sos una fuente de inspiración!
Pedro, sos una fuente de inspiración!
viernes, 3 de julio de 2015
Nueva visita papal a LatinoAmérica
Segunda visita del inquieto Obispo de Roma por nuestra América Profunda: Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Compartimos parte de la ajetreada agenda de nueve días.
Acompañaremos a Francisco con nuestras intenciones.
Compartimos parte de la ajetreada agenda de nueve días.
Acompañaremos a Francisco con nuestras intenciones.
lunes, 29 de junio de 2015
29 de junio, día de las 3P: Pedro, Pablo y el Papa
Hoy 29 de junio, celebramos la solemnidad de los santos apóstoles y el día del Pontífice.
El sentido de solemnidad, es el de (sana) alegría, como aquel que (debería) prima(r) en un festejo.
Esto da sentido, a que se conozca la fecha como día del Papa. Pedro y Pablo, fueron figuras señeras para la religión católica. Cada uno con sus características.
Compartimos entonces algunas ideas sobre el ministerio petrino, fragmentos que formaron parte de la homilía del Santo Padre Francisco, de otro 29 de junio, de 2013.
Nadie mejor que propio Papa Francisco para compartirnos su mensaje, que resuena en un lenguaje muy criollo a los argentos.
Excelente ocasión para meditar sobre la ardua tarea del pontífice, ser que abandona su vida, para ponerse al servicio de los demás.
Ser que no duda a la hora de ejercer su pontificado, haciendo de puente entre Dios y los hombres, tendiendo lazos de amistad, de comprensión, de incansable constructor de la paz, de escucha o de acompañamiento.
El Señor nos depara infinitas sorpresas. Una de ellas, es la de vivir como sociedad en este bendito tiempo, con un Pastor que nos interpela, y nos anima a salir al encuentro de nuestro prójimo, aquel mas próximo.
Nos llevamos estas palabras, conceptos que el Obispo de Roma, viene reiterando a lo largo de sus veintisiete meses de santo y pródigo pontificado.
Resta abrir nuestros sentidos y encarnarlas.
Confirmar es el verbo. Lo sabemos: el camino, es el Amor.
Fragmento de la homilía del Papa Francisco el 29 de junio de 2013
1. Ante todo, confirmar en la fe.
El Evangelio habla de la confesión de Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt, 16,16), una confesión que no viene de él, sino del Padre celestial. A raíz de esta confesión, Jesús le dice: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (v. 18). El papel, el servicio eclesial de Pedro tiene sustento en la confesión de fe en Jesús, el Hijo de Dios vivo, en virtud de una gracia donada de lo alto. Cuando prevalecen nuestras ideas mundanas, propias de la lógica del poder humano, y no nos guiamos por la fe, nos convertimos en obstáculos.
2.Confirmar en el amor.
Escribe san Pablo: «He luchado el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe» (2 Tm 4,7). ¿De qué combate se trata? No el de las armas humanas, que por desgracia todavía ensangrientan el mundo; sino el combate del martirio. San Pablo sólo tiene un arma: el mensaje de Cristo y la entrega de toda su vida por Cristo y por los demás. Y es precisamente su exponerse en primera persona, su dejarse consumar por el evangelio, el hacerse todo para todos, sin reservas, lo que lo ha hecho creíble y ha edificado la Iglesia. El Obispo de Roma está llamado a vivir y a confirmar en este amor a Jesús y a todos sin distinción, límites ni barreras. Y no sólo el Obispo de Roma: todos tenéis la misma tarea: dejarse consumir por el Evangelio, hacerse todo para todos. El cometido de no escatimar, de salir de sí para servir al santo pueblo fiel de Dios.
3. Confirmar en la unidad.
El Concilio Vaticano II, refiriéndose a la estructura jerárquica de la Iglesia, afirma que el Señor «con estos apóstoles formó una especie de Colegio o grupo estable, y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él» (ibíd. 19). Confirmar en la unidad: el Sínodo de los Obispos, en armonía con el primado. Hemos de ir por este camino de la sinodalidad, crecer en armonía con el servicio del primado. Y el Concilio prosigue: «Este Colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la unidad del Pueblo de Dios» (ibíd.22). La variedad en la Iglesia, que es una gran riqueza, se funde siempre en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las teselas se juntan para formar el único gran diseño de Dios. Y esto debe impulsar a superar siempre cualquier conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos en las diferencias: no hay otra vía católica para unirnos. Este es el espíritu católico, el espíritu cristiano: unirse en las diferencias. Este es el camino de Jesús. Confesar al Señor dejándose instruir por Dios; consumarse por amor de Cristo y de su evangelio; ser servidores de la unidad.
Queridos hermanos, estas son las consignas que los santos apóstoles Pedro y Pablo confían a cada uno de nosotros, para que sean vividas por todo cristiano.
Que la santa Madre de Dios nos guíe y acompañe siempre con su intercesión: Reina de los apóstoles, reza por nosotros.
El sentido de solemnidad, es el de (sana) alegría, como aquel que (debería) prima(r) en un festejo.
Esto da sentido, a que se conozca la fecha como día del Papa. Pedro y Pablo, fueron figuras señeras para la religión católica. Cada uno con sus características.
Compartimos entonces algunas ideas sobre el ministerio petrino, fragmentos que formaron parte de la homilía del Santo Padre Francisco, de otro 29 de junio, de 2013.
Nadie mejor que propio Papa Francisco para compartirnos su mensaje, que resuena en un lenguaje muy criollo a los argentos.
Excelente ocasión para meditar sobre la ardua tarea del pontífice, ser que abandona su vida, para ponerse al servicio de los demás.
Ser que no duda a la hora de ejercer su pontificado, haciendo de puente entre Dios y los hombres, tendiendo lazos de amistad, de comprensión, de incansable constructor de la paz, de escucha o de acompañamiento.
El Señor nos depara infinitas sorpresas. Una de ellas, es la de vivir como sociedad en este bendito tiempo, con un Pastor que nos interpela, y nos anima a salir al encuentro de nuestro prójimo, aquel mas próximo.
Nos llevamos estas palabras, conceptos que el Obispo de Roma, viene reiterando a lo largo de sus veintisiete meses de santo y pródigo pontificado.
Resta abrir nuestros sentidos y encarnarlas.
Confirmar es el verbo. Lo sabemos: el camino, es el Amor.
Fragmento de la homilía del Papa Francisco el 29 de junio de 2013
1. Ante todo, confirmar en la fe.
El Evangelio habla de la confesión de Pedro: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt, 16,16), una confesión que no viene de él, sino del Padre celestial. A raíz de esta confesión, Jesús le dice: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (v. 18). El papel, el servicio eclesial de Pedro tiene sustento en la confesión de fe en Jesús, el Hijo de Dios vivo, en virtud de una gracia donada de lo alto. Cuando prevalecen nuestras ideas mundanas, propias de la lógica del poder humano, y no nos guiamos por la fe, nos convertimos en obstáculos.
2.Confirmar en el amor.
Escribe san Pablo: «He luchado el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe» (2 Tm 4,7). ¿De qué combate se trata? No el de las armas humanas, que por desgracia todavía ensangrientan el mundo; sino el combate del martirio. San Pablo sólo tiene un arma: el mensaje de Cristo y la entrega de toda su vida por Cristo y por los demás. Y es precisamente su exponerse en primera persona, su dejarse consumar por el evangelio, el hacerse todo para todos, sin reservas, lo que lo ha hecho creíble y ha edificado la Iglesia. El Obispo de Roma está llamado a vivir y a confirmar en este amor a Jesús y a todos sin distinción, límites ni barreras. Y no sólo el Obispo de Roma: todos tenéis la misma tarea: dejarse consumir por el Evangelio, hacerse todo para todos. El cometido de no escatimar, de salir de sí para servir al santo pueblo fiel de Dios.
3. Confirmar en la unidad.
El Concilio Vaticano II, refiriéndose a la estructura jerárquica de la Iglesia, afirma que el Señor «con estos apóstoles formó una especie de Colegio o grupo estable, y eligiendo de entre ellos a Pedro lo puso al frente de él» (ibíd. 19). Confirmar en la unidad: el Sínodo de los Obispos, en armonía con el primado. Hemos de ir por este camino de la sinodalidad, crecer en armonía con el servicio del primado. Y el Concilio prosigue: «Este Colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la diversidad y la unidad del Pueblo de Dios» (ibíd.22). La variedad en la Iglesia, que es una gran riqueza, se funde siempre en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las teselas se juntan para formar el único gran diseño de Dios. Y esto debe impulsar a superar siempre cualquier conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos en las diferencias: no hay otra vía católica para unirnos. Este es el espíritu católico, el espíritu cristiano: unirse en las diferencias. Este es el camino de Jesús. Confesar al Señor dejándose instruir por Dios; consumarse por amor de Cristo y de su evangelio; ser servidores de la unidad.
Queridos hermanos, estas son las consignas que los santos apóstoles Pedro y Pablo confían a cada uno de nosotros, para que sean vividas por todo cristiano.
Que la santa Madre de Dios nos guíe y acompañe siempre con su intercesión: Reina de los apóstoles, reza por nosotros.
miércoles, 24 de junio de 2015
viernes, 19 de junio de 2015
jueves, 18 de junio de 2015
Laudato Si'
Compartimos percepciones de esta fresca encíclica que hoy, jueves 18 de junio de 2015, vio la luz.
Se nota que fue concebida en español, y tiene un mensaje claro, directo, buscando llegar a todas las personas de buena voluntad. Adjuntamos comentario y presentación.
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