lunes, 13 de julio de 2015

De nuevo estoy de vuelta

Así tarareó la conocida zamba, el porteño Papa Francisco, luego de su periplo de 9 días, donde visitó las naciones de Ecuador, Bolivia y Paraguay en su segundo viaje a Latinoamérica, y noveno viaje apostólico de su pontificado.
 El avión papal llegó al aeropuerto de Fiumicino, este lunes 13 de julio, cuando los relojes marcaban las 13:30 hora local. Antes de ir a la residencia de Santa Marta, y fiel a sus tradiciones, pasó por la Basílica de Santa María la Mayor en la ciudad eterna, para agradecerle por su viaje.
Recordamos que antes de partir, suele visitar aquella basílica para rezarle a la Virgen María y encomendarse a ella, tal como hiciera desde el primer día de su papado.

 El viaje de regreso empleó casi 13 horas, para 10.370 kilómetros.
Aún a bordo del avión, siguió trabajando, hablando con los periodistas, o remitiendo telegramas a los países que sobrevoló. A saber: Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Marruecos y España.
Al presidente del Paraguay, le agradeció el afecto recibido, y rezará para que puedan progresar en fraternidad y armonía.
A Bolivia, le aseguró su oración para que tengan una armoniosa convivencia y una paz estable.
Auguró un futuro tranquilo y feliz para los hijos del Brasil. 


 Muchos ecos, en este viaje con un cariño desbordante, donde Francisco tuvo palabras claras para las mujeres paraguayas, verdaderas artífices de esa nación que supo ser devastada, fruto de una Triple Cruel Alianza. Visitó enfermos, presos y villas miserias. Habló con autoridades, pero conectó (¡y cómo!) con personas de todas las edades.

 Damos fe que las ciudades que pisó, no serán las mismas, porque Francisco, en cada acto, por mas multitudinario que sea, pareciera dirigirse a cada uno de los asistentes.
No es algo verificable desde la razón, pero si desde la emoción.

Más aún, cuando su primer paso, ya de regreso en su ciudad (actual), su primera preocupación, sea ir a agradecer. Nosotros agradecemos por contar entre nos con este Hombre-Puente que espabila multitudes, y es capaz de hablar con firmeza con los jefes de estado y emocionarse y abrazar como un padre a los jóvenes.
 ¡Como no rezar por el!

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