miércoles, 16 de julio de 2008

1994 - 18 de julio - 2008



Sobran las palabras

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estuve ahí. Pasé un rato antes en taxi, por la puerta, porque no llegaba a mi clase pos-guardia de 24hr. Subí corriendo las escaleras. Un anciano profesor trataba de explicarnos gastroenterología, cuando un temblor con un estruendo sobrecogedor nos movilizó estupefactos hacia las ventanas del frente del hospital de Clínicas, "¡Falta un edificio!" grité y junto a mis compañéros nos precipitamos allá. Los más fuertes y expertos en emergencias treparon la montaña de escombros e improvisaban camillas con esqueletos de puertas y ventanas, mientras las estalactitas de ventanales caían a nuestro paso de los edificios en pie de la cuadra. Un olor a gas mezclado con un hedor ácido nos ganaba al estupor. Restos de personas y escombros por todas partes, me arrodillé y recé. Luego vino el caos de policías, ambulancias, bomberos, medios que bloqueaban los accesos, en una maraña de incongruencias y muy infortunadas decisiones, que nadie tomaba. No había coherencia en ninguna parte. Caminé hasta mi casa. Y sigo rezando. Ceci.