miércoles, 11 de febrero de 2009

Entrevista al director de L'Osservatore Romano

Columna de Elisabetta Piqué publicada el 11.2.2009 en La Nación, bajo el título "El Papa no es enemigo del pueblo judío"

ROMA.- Giovanni Maria Vian, director del diario L´ Osservatore Romano desde octubre de 2007, admite que la tormenta por el levantamiento de la excomunión al obispo ultraconservador Richard Williamson, negador del Holocausto, le ha hecho un gran daño a toda la Iglesia Católica. Pero está convencido de que, como sucedió con la crisis de Ratisbona -cuando el Papa, en un discurso académico, relacionó el islam con la violencia-, el "huracán Williamson", a la larga, también tendrá un efecto positivo.

"Yo creo que este episodio obligará a los tradicionalistas a enfrentarse con el problema del antisemitismo. Este Papa no es enemigo de los judíos. Al contrario: es el que más pasos ha dado para acercarse a ellos", dice Vian en una entrevista con LA NACION.

De 56 años, periodista, profesor de filología de literatura cristiana antigua en la prestigiosa Universidad La Sapienza, de Roma, y miembro del Pontificio Comité de Ciencias Históricas, desde que asumió la dirección del llamado "diario del Papa", Vian revolucionó L´ Osservatore Romano . Con una nueva diagramación, fotos en color, la incorporación de la primera mujer en su Redacción y la inclusión de firmas judías y musulmanas, modernizó tanto la forma como el contenido de uno de los diarios más famosos y citados del mundo, que es también uno de los más finitos (tiene sólo entre 8 y 12 páginas).

"El Papa quiere hacer de su diario, que tiene una función de documentación y difusión de sus enseñanzas, un sitio de discusión, de debate, sobre todo cultural, con apertura también a los no católicos", explicó Vian.

-¿Qué pasó con el caso Williamson?

-Hubo un malentendido, porque la intención del Papa era continuar en la línea del Concilio Vaticano II. El Papa ha preferido la medicina de la misericordia para los obispos excomulgados en 1988, en un intento extremo de cerrar el cisma. Como escribí en un editorial, se trató de un gesto de Benedicto XVI que le hubiera gustado a Juan XXIII y a sus sucesores. ¿Y qué mejor ocasión que hacerlo que a los 50 años del anuncio del Concilio?

-Hubo críticas al entorno del Papa, a la Curia, a algún mecanismo de la maquinaria vaticana, que no ha funcionado...

-Yo puedo hablar por el Osservatore Romano , donde todo ha funcionado a la perfección. Nosotros enseguida, el sábado 24 mismo, día en que se hizo público el decreto que levantó la excomunión, dimos el enfoque que acabo de describir, con la añadidura final de que las declaraciones y actitudes antisemitas inaceptables, de personas que el Osservatore Romano nunca había nombrado, no podrían oscurecer la intención del Papa.

-¿El Osservatore Romano nunca ha mencionado a Williamson?

-No, no he querido publicar el nombre de este señor.

-¿Por qué?

-Porque no considero que sea relevante. Representa a una minoría que tiene pensamientos y actitudes muy lamentables. Yo creo que el caso Williamson ha sido una ocasión para dar nueva fuerza a la oposición al Papa y a su gobierno. Ahora todo el mundo está diciendo que aquí no se gobierna.

-¿Se imaginó semejante tormenta?

-Quizá no de estas proporciones. Además, por las noticias que tengo, es una tormenta muy importante, sobre todo, en Alemania...

-Dicen que con todo este escándalo el Papa irá, seguramente, a Israel, en mayo.

-No puedo comentar un viaje que no está oficialmente confirmado. Pero lo que sí puedo decir es que este papa no es enemigo del judaísmo, sino que es el papa que más está dando paso al acercamiento con los judíos. ¡Pero hay alguien que quiere parar esto! No sé dónde, pero hay. Es como el viaje a Israel: hay gente que no lo quiere, porque va a ser un viaje de paz, y este viaje de paz va a fastidiar, está fastidiando...

-Pero lo de Williamson les hizo mucho daño a la Iglesia y al Papa...

-Indudablemente, a toda la Iglesia Católica. Pero hay una frase del Evangelio que dice que hace falta que estallen los escándalos. Y con esto quiero decir que el caso puede ser positivo.

-¿Como algunos creen que, en cierto sentido, lo fue lo de Ratisbona?

-Exactamente. Ayer tuve un encuentro con todos los cardenales franceses de la Curia y se habló de Ratisbona, y yo creo que este episodio obligará a los tradicionalistas a enfrentarse con el problema del antisemitismo, no solamente al negacionismo, que es una enormidad, algo impensable, porque es negar la verdad histórica. Nuestra columnista judía, Anna Foa, está en contra de que se ponga en la cárcel a los negacionistas, y yo comparto su opinión. Pero en el diario ella ha escrito rotundamente que es una falsedad movida por el antisemitismo, y yo también comparto esa opinión.

-¿Qué cree que sucederá con Williamson? Finalmente, ¿se retractará?

-No lo sé, no tengo idea. Son grupos reducidos, con tendencias sectarias. Otro detalle: Williamson también niega el 11 de Septiembre: considera que han sido los norteamericanos. Y es una opinión que está mucho más difundida de lo que se piensa. Anna Foa escribió que el negacionismo va unido muchas veces a actitudes antinorteamericanas y antiisraelíes.

-¿Qué piensa de la crisis de Ratisbona? ¿Fue un error del Papa relacionar el islam con la violencia?

-El de Ratisbona era un discurso nada fácil. Yo creo que estaba más dirigido a Occidente que al mundo islámico. Lo que ocurrió es que las agencias de prensa enfatizaron mucho, porque las noticias hay que venderlas y, cuanto más contundentes son, más se venden.

-Pero el error quizá fue que ni el Papa ni sus colaboradores fueron capaces de prever el revuelo que esa frase iba a desencadenar?

-Yo creo que hubo manipulación, lo que obligó a aclarar la postura de la Santa Sede, pero no a cambiar nada. El Papa no se retractó en ningún momento de sus palabras, porque en su discurso en lo que insistía era en algo evidente: que hay que rechazar el uso violento de cualquier religión. Y eso ha suscitado un debate muy positivo en el mundo islámico. El problema del discurso de Ratisbona es que ha sido utilizado. Pero los frutos son buenos, excelentes, impensados. Las relaciones entre la Santa Sede y el mundo musulmán no sólo no se han interrumpido, sino que se han incrementado. En el Osservatore Romano , por ejemplo, han escrito por primera vez musulmanes.

-Los expertos dicen que hubo un cambio importante con Benedicto XVI respecto de Juan Pablo II, y es que ya no se habla de diálogo interreligioso, sino intercultural.

-Sí. Es un cambio importante. Benedicto XVI quiere llegar a una confrontación real, seria. Discutir de teología, hasta cierto punto, se puede, pero llegados a un límite, no se avanza. El monoteísmo islámico, por ejemplo, es incompatible con el monoteísmo cristiano. Pero sí se puede profundizar el diálogo y llevarlo adelante si se habla de lo que esto significa para la convivencia: derechos humanos, la mujer, libertad religiosa? Plantearlo así significa que se quiere ir más adelante. El diálogo cultural es más importante, más urgente y más susceptible de desarrollos positivos que el diálogo teológico y religioso. Es un paso adelante, no un paso atrás. Otra cosa es el diálogo ecuménico y la relación con el judaísmo, porque sin el judaísmo el cristianismo sería incomprensible. La relación con el judaísmo es imprescindible para los cristianos. Y, en ese sentido, el teólogo Ratzinger, primero, y ahora Benedicto XVI, han dado pasos inimaginables.

-Como periodista, ¿cómo valora la imagen mediática de Benedicto XVI?

-Siempre se ha promovido en los medios de comunicación una imagen de Ratzinger como hombre conservador, especialmente desde que, a fines de 1981, fue llamado por Juan Pablo II a Roma desde Alemania, donde era arzobispo de Munich, para dirigir el Santo Oficio. A Ratzinger se le ha aplicado la etiqueta de gran inquisidor, y cuando esa etiqueta comienza a despegarse hay quien se encarga de añadirle más cola. Y no se rinde justicia a Ratzinger presentándolo de esta manera.

-¿Qué piensa de lo que ha sucedido con Eluana, un caso que dividió mucho a los italianos?

-He escrito un editorial sobre esto, diciendo que ha sido una muerte terrible. Hice la comparación con la muerte de Terry Schiavo. Ha dividido mucho al país, como pasó en Estados Unidos. Pero ahora es el momento de la oración, para los que son religiosos, y de la reflexión, para todos. Dado que el problema de la muerte y de la vida nos concierne a todos, sería fundamental que todos volvieran a la calma y al equilibrio, intentando encontrar soluciones compartidas.

-Hay quienes acusan al Vaticano de una excesiva injerencia en el asunto?

-No, esto lo niego rotundamente. La Santa Sede y la Iglesia italiana, que no son la misma cosa, tienen sus puntos de vista, que son contrarios, evidentemente, a la eutanasia. Este es un caso que se acerca mucho a la eutanasia, y lo hemos escrito el domingo, pero no quiere decir que si hay políticos que comparten estos puntos de vista estén condicionados por el Vaticano. Esto de acusar al Vaticano de injerencia es una instrumentación política...

GIOVANNI MARIA VIAN
Director del Osservatore Romano

Edad: 56 años

Tradición: Vian es laico, como todos los directores del diario vaticano, desde 1861. El periódico nunca fue dirigido por curas.

Instrucciones: cuando fue nombrado, el 29 de septiembre de 2007, recibió una carta del Papa y de su secretario de Estado, Tarcisio Bertone, con la línea que debía seguir.

Dibujitos: es un fanático de Tintín , la famosa historieta del belga Hergé. En su oficina, tiene pósteres, tarjetas y muñecos del personaje.


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