martes, 10 de febrero de 2009

Más detalles sobre la vida de León Klenicki

Jorge Rouillon aporta datos sobre la vida de León.
Columna publicada el 2 de febrero de 2009 en La Nación.

En momentos en que algunas situaciones podrían tensar relaciones o provocar equívocos entre miembros de las comunidades judía y católica, en un contexto internacional complicado, el fallecimiento del rabino argentino León Klenicki trae al primer plano el valor del diálogo respetuoso y fraterno entre hebreos y cristianos, del cual fue un consecuente promotor a lo largo de su vida.

Sobre la relación interreligiosa católica-judía, Klenicki pensaba que "estamos en un momento de la historia que necesita el testimonio conjunto de Dios en un mundo donde el mal parece ser una realidad normal". Hace sólo dos meses, un texto suyo y del teólogo católico Eugene Fischer, De la noche a la esperanza, reflexiones litúrgicas sobre el Holocausto, se leyó en la Catedral de Buenos Aires a los 70 años de la trágica Noche de los Cristales Rotos, que desató la persecución de los judíos en la Alemania nazi, en la que él marcaba el "totalitarismo pagano".

Cada año se realiza en la B´nai B´rith de la Argentina una celebración de la Pascua judía, preparada por Klenicki con afán didáctico para ser entendida por los cristianos, que se editó en 1984 con una presentación del obispo Antonio Quarracino, que presidía el Consejo Episcopal Latinoamericano. Klenicki compartió, en distintos actos, mesas con Quarracino o con el entonces obispo de Morón, Justo Laguna, en las que comentaba sonriendo que, cuando viniera el Mesías que esperan tanto judíos como cristianos, podríamos preguntarle si se trataba de su primera o de su segunda venida.

Nacido en Buenos Aires, tras estudiar en la UBA, se ordenó rabino en Cincinatti, en cuya Universidad se licenció en filosofía con una tesis que ya marcaba en él una honda vocación: Un análisis del lenguaje místico de San Juan de la Cruz.

En 1968 expuso en Bogotá en el primer encuentro latinoamericano de judíos y católicos. En 1969 fue en Buenos Aires líder espiritual de la Congregación Emanuel, sinagoga pionera del judaísmo reformista en América latina. Y desde 1973 actuó en relaciones interconfesionales en la Liga Antidifamación, en Nueva York. Dio cursos en un seminario católico, en la Seton Hall University, en la Universidad Austral.

Klenicki trató y apreció a Juan Pablo II. En 1987 introdujo una edición de sus mensajes sobre el judaísmo entre 1979 y 1987, con el título de "De la desconfianza histórica al reconocimiento mutuo". Poco después de asumir Benedicto XVI, Klenicki estuvo con él. "Lo conocía de antes y me reconoció con una sonrisa", transmitió el rabino, quien puso énfasis en la visión teológica más que en la historia o la política. La buena relación no le impedía ser firme cuando no acordaba con algún planteo. Hablaba siempre de teshuvá, como arrepentimiento y reparación, y de metanoia , como un volverse todos hacia Dios.


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